Vestigios de la Guerra Civil en Alcorcón

5 de noviembre de 2021
San José de Valderas 1937

Jorge Sánchez Martín.- Este 2021 se han cumplido 85 años del estallido de la Guerra Civil española y lo cierto es que sabemos más bien poco de cómo transcurrió dicho enfrentamiento en Alcorcón. La información que ha llegado a nuestros oídos ha sido a través de testimonios personales de vecinos que vivían en esta pequeña villa alfarera por aquel entonces, de la investigación desinteresada de otros tantos y, sobre todo, de los libros del cura Faustino Moreno Villalba. En este artículo trataremos de recopilar todas estas referencias para intentar lograr que no se pierdan con el paso del tiempo y las generaciones venideras puedan echar mano de él para estudiar e investigar acerca de cómo se vivió este conflicto en nuestra localidad. 

Los días 16 de febrero y 1 de marzo de 1936 tuvieron lugar en España las terceras elecciones generales y las últimas de la Segunda República española. El resultado de estas dio como ganador al Frente Popular con respecto al Frente Nacional, el primero obtuvo 4.654.116 votos, mientras que el segundo consiguió 4.503.505. En Madrid capital el Frente Popular logró 224.542 votos y la suma de las derechas 186.422. Del mismo modo, en la provincia de Madrid el Frente Popular alcanzó los 99.650 votos y las derechas 73.940. Tal y como recoge el cura Faustino en su libro “Historia, literatura y leyenda”, los resultados en Alcorcón fueron aplastantes a favor de las derechas, 311 votos a favor y tan sólo 45 en contra. Hemos de decir que por aquel entonces nuestro pueblo contaba con apenas 806 habitantes. Pese al triunfo democrático de la izquierda en las urnas, los meses siguientes estuvieron marcados por una serie de oleadas reivindicativas con numerosas huelgas, la agitación social y laboral tanto en el campo como en la ciudad y el aumento de la violencia explícita por causas políticas. Finalmente, el 18 de julio de 1936 tuvo lugar un golpe de Estado contra el legítimo gobierno de la Segunda República, se trató de una sublevación militar que dio comienzo a la Guerra Civil española. 

Alcorcón fue una de las localidades que se mantuvo leal al gobierno republicano y, en un primer momento, no cayó en manos de los militares sublevados. No sólo eso, sino que el control del pueblo pasó a manos de las milicias populares, quienes tomaron el control del Ayuntamiento y la Casa del Pueblo y reorganizaron la vida cotidiana de manera eficaz. El mismo 20 de julio de 1936 una representación de la Casa del Pueblo se personó en la vivienda de don Anastasio, entonces cura de nuestra villa, y le solicitaron que les entregara las llaves de esa misma casa y de la iglesia Santa María la Blanca. Del mismo modo, se clausuró el casino, se inutilizó la estación de ferrocarril, se sentenció a La Falange alcorconera y se disolvió a la Sociedad de Obreros Católicos. La iglesia de nuestro municipio fue saqueada; se instalaron en ella las cuadras de las mulas; suprimieron la cerámica con la imagen del Sagrado Corazón que presidia la fachada de la rectoral; las campanas de la torre fueron arrojadas al suelo para fundirlas con el objetivo de transformarlas en balas; el órgano, los retablos, los cuadros e imágenes de la parroquia fueron empleados para asar la carne de los animales que se consumían a diario; y se destruyó la parte inferior del retablo mayor. De igual manera, se destruyó la ermita de la patrona de Alcorcón, la Virgen de los Remedios, cuya imagen ardió junto con la carroza y cuanto había de ella. A los pocos días hizo acto de presencia en la plaza del Ayuntamiento un camión cargado de milicianos, se trataba del batallón republicano “El Relámpago de Vallecas” y era el encargado de patrullar las calles de nuestro municipio. Durante esos meses pasaron por Alcorcón numerosas personas que habían huido de sus poblaciones ante el avance de las tropas franquistas, éstas provenían principalmente de Extremadura y Castilla La Mancha. Entre agosto y septiembre de 1936 fueron detenidos y fusilados varios individuos que apoyaban la sublevación, mientras que otros tantos fueron encarcelados.

Entre el 30 de octubre y el 2 de noviembre de 1936, el ejército franquista conquistó Brunete, Móstoles, Fuenlabrada, Pinto y Villaviciosa de Odón. Las tropas que llegarían días después a Alcorcón provenían de Marruecos, vía Extremadura. Más exactamente, los militares que se hicieron con el control de nuestra localidad llegaron directamente desde Villaviciosa de Odón. La caída de Alcorcón era inminente por lo que en esos días gran parte de la población civil huyó a Madrid por orden del alcalde. Entorno a las ocho de la mañana del 4 de noviembre de 1936 el pueblo de Alcorcón fue tomado por el bando sublevado, tan sólo cuatro meses después de haber dado comienzo la Guerra Civil española. Ese mismo día también cayeron Leganés, Getafe y Cuatro Vientos. Las tropas que llegaron a nuestra ciudad estaban dirigidas por un general a las órdenes de Juan Yagüe Blanco, más conocido como “el carnicero de Badajoz”. Rápidamente, los soldados se distribuyeron por las casas abandonas. Tras la toma de Alcorcón, trece alcorconeros salieron de sus escondites y se unieron al servicio de directo de Franco. Cuatro días más tarde, el 8 de noviembre de 1936, se inició la “Batalla de Madrid”, la más importante de este conflicto bélico y que finalizaría el 28 de marzo de 1939. 

El 6 de julio de 1937 dio comienzo la “Batalla de Brunete”, la cual se desarrollaría en esa población y en otras aledañas del oeste de la Comunidad de Madrid. Este conflicto está considerado uno de los más sangrientos de la Guerra Civil española. La ofensiva fue lanzada por el Frente Popular y la finalidad de esta era disminuir la presión ejercida por las fuerzas sublevadas del bando franquista sobre Madrid y al mismo tiempo aliviar la situación en el frente Norte. La operación estuvo formada por dos ataques que se realizaron de forma simultánea, uno de ellos buscaba romper las líneas franquistas en Brunete partiendo desde un sector ubicado entre Valdemorillo y Villanueva del Pardillo y el otro pretendía traspasar a las tropas de Franco desde Usera. El objetivo final era que ambas tenazas avanzaran por la retaguardia enemiga y tras recorrer 10 kilómetros se encontraran en torno a Alcorcón. Este movimiento haría que las tropas franquistas estuvieran rodeadas de enemigos y permitiría a los republicanos cortar sus suministros. En un primer momento las tropas republicanas lograron atravesar de noche varias posiciones franquistas y tomaron Brunete en apenas una hora. Una vez conquistada esta localidad, dieron comienzo al avance masivo. Sin embargo, las milicias populares comenzaron a ser frenadas en masa, lo que ralentizó el ataque sorpresa e impidió la rápida llegada a Alcorcón. Tras varias contiendas, las tropas franquistas consiguieron paralizar el avance de miles de soldados republicanos. Con el paso de los días, estos últimos empezaron a notar el cansancio y las numerosas bajas, ya que atacaban a campo abierto y sin un lugar o posición fortificada en la que protegerse. Poco a poco las posiciones que habían sido tomadas por los republicanos se fueron perdiendo tras varios contraataques del ejército franquista. Finalmente, después de varias semanas de enfrentamientos constantes, las tropas de Franco asaltaron varias posiciones republicanas del entorno del Guadarrama y recuperaron Brunete. Los militares sublevados dieron por bueno este movimiento y no siguieron avanzado, dando por terminada esta batalla. Es difícil dar por ganador a uno de los dos, el bando republicano consiguió retrasar la ofensiva del Norte algo más de un mes y alejar el frente de batalla unos kilómetros de Madrid, mientras que los franquistas lograron detener el avance de las milicias populares y reconquistar Brunete. El número de bajas en ambos frentes fue muy elevado, aunque las pérdidas humanas y logísticas fueron mayores en el Frente Popular. 

Dos años y medio después, el 29 de marzo de 1939, los habitantes de Alcorcón regresaron al pueblo. De igual manera, cinco republicanos fueron considerados los culpables de todo lo ocurrido y condenados a muerte. Además, se extrajeron del pozo de Ia iglesia las imágenes de Santa María la Blanca y San Francisco de Asís. Antes de que finalizara 1939, se instalaron unas campanas nuevas en la torre de la parroquia y llegaron nuevas imágenes de la Virgen de los Remedios, del Santo Cristo de los Alfareros o de Las Lluvias, de la Virgen de la Soledad y de los Sagrados Corazones. 

En el término municipal de Alcorcón hubo al menos tres fortines que formaban parte del Cinturón defensivo republicano de Madrid. Aunque todos ellos empezaron a ser levantados por las milicias populares, se tiene constancia de que no fueron terminados antes de que el bando franquista conquistara nuestra villa. Éste último acabó de construir todos y cada uno de ellos y los usó para la retaguardia. 

  1. El primero de ellos se encontraba en lo que hoy sería la estación de Renfe de Las Retamas. Eran dos fortines independientes sin techo y con una pared frontal entre medias de los dos. No fue finalizado por el bando republicano y fue reutilizado por los militares sublevados como un triple nido de ametralladora. 
  1. Otro de ellos se localizaba en lo que hoy es el aparcamiento del concesionario de Audi, situado en la calle Argentina de nuestra localidad. Se trataba de dos fortines unidos y convertidos por el ejército franquista en un triple nido de ametralladora.
  2. El único de los que sigue en pie fue descubierto a comienzos de 2017 por el investigador Guillermo Poza, se encuentra en perfecto estado de conservación y se sitúa justo detrás del polígono industrial de Tres Aguas, a escasos metros de la Vereda de Villaviciosa. Consiste en la unión de dos fortines, utilizando el espacio central como otro fortín, convirtiéndose así en un nido de ametralladoras con tres habitáculos independientes, adosados y con tres troneras. Su estructura de forma curva le hace un ejemplar único en la Comunidad de Madrid y en el Estado español. El fortín tiene una altura considerable y es de gran tamaño, el frontal alcanza los diez metros y sus muros tienen un metro de espesor. Está enfocado hacia el oeste, con el presumible objetivo de defender la posición de un posible ataque desde Villaviciosa de Odón por la carretera de Los Pantanos. Al igual que los anteriores, fue finalizado por las tropas franquistas.

Hay algunas informaciones que señalan la posible existencia de un cuarto fortín en las fronteras de Alcorcón. Éste seguiría en pie y se localizaría en la Venta de la Rubia, en una finca privada vallada junto a la autovía A-5. Sin embargo, de cerca sólo podemos observar una gran estructura de hormigón parcialmente enterrada en el suelo, lo cual impide que se pueda apreciar con exactitud si se trata o no de un fortín de la Guerra Civil española, aunque todo apunta a que no lo sería. 

Por otro lado, en la parte más alta del parque de Las Presillas podemos encontrar lo que a simple vista parecen unas trincheras muy bien conservadas, en perfecto estado. Estas se encuentran bordeando la elevación del terreno que hay junto al Camino de la Canaleja, que une Alcorcón con Leganés. Las vistas desde allí son espléndidas, permiten contemplar toda nuestra ciudad y otear el horizonte con total claridad. En una fotografía de un Vuelo Americano de entre 1945 y 1946 se pueden observar con nitidez. Sin embargo, hay otros expertos en la materia que señalan que no se trataría de unas trincheras sino de un asentamiento antiaéreo.

Antes de que diera comienzo la Guerra Civil, el marqués de Valderas entregó todos sus bienes a las derechas del pueblo. Estas se hicieron cargo de todas sus propiedades y las distribuyeron entre varias familias. Tras ello, abandonaron Los Castillos y huyeron de Alcorcón para siempre. Con la toma de Alcorcón, el castillo principal se constituyó como uno de los cuarteles más importantes de la primera línea del ejército sublevado. En él se reunieron Franco, Mola, Saliquet, Varela y otros generales para preparar la ofensiva sobre Madrid. En otro de los castillos se estableció la sede de las instalaciones de radio A.Z de la Falange Española. Ésta estaba dirigida por el hijo de Gregorio Marañón y tenía como objetivo emitir partes de guerra. En Los Castillos también hicieron pruebas con cohetes para lanzar propaganda al otro lado del frente y se instaló en ellos el cañón de 8,8 cm Flak de la Legión Cóndor alemana, el cual era utilizado tanto como artillería antiaérea como anticarro, era muy útil para el apoyo a la infantería por su precisión y cadencia, y para la contrabatería por su velocidad y alcance. Una de las tácticas más empleadas por el bando sublevado con él era la de utilizarlo para rebotar los tiros con la finalidad de que estos explotaran en el aire sobre el contrario. 

Como no podía ser de otra manera, Alcorcón sufrió en primera persona la cruel y brutal represión franquista tras el fin de la Guerra Civil y el comienzo de la dictadura. Gracias a la investigación del profesor y exconcejal de Ganar Alcorcón Enrique Ferres, sabemos que en nuestra ciudad se depuraron a seis maestros: tres maestros y tres maestras para ser más exactos. Se conocen los nombres de cinco de esas seis personas: Pilar Alduain Gracia, Braulia Alonso Fernández, Cecilia Rosa Andaluz Granada, Victorino Bernat López y Manuel Alonso Parra. Del mismo modo, se tiene constancia de que durante el régimen franquista siete vecinos fueron fusilados entre junio de 1939 y marzo de 1941. Otras muchas fueron represaliadas de diferentes maneras, mediante incautaciones de bienes, sanciones económicas o reclusión. Además, tal y como podemos encontrar en el portal de “Víctimas de la Guerra Civil y Represaliados del Franquismo” del Ministerio de Cultura, se abrieron 181 expedientes de alcorconeros y alcorconeras. En algunos de ellos se incluyen a más personas (hijos, hermanos o familias enteras) y otros se refieren a colectivos como “La Columna del Rosal” o el “Comité Revolucionario de Alcorcón”. Las distintas tipologías de los expedientes encontrados son: “Relación de tormentos, torturas, incendios de edificios, saqueos, destrucción de iglesias y objetos de culto, profanaciones y otros hechos delictivos”, “Depuración de maestros nacionales”, “Declaración de testigo” o “Relación de muertes violentamente recogidas en la localidad”. Cabe recordar que todos estos expedientes eran abiertos por las autoridades franquistas contra aquellas personas que consideraran que eran contrarias o desafectas al Nuevo Estado. 

Por último, a pesar de haber transcurrido más de 80 años desde el final del conflicto, cada año se siguen encontrando más de un millar de artefactos de la Guerra Civil española por todo el territorio nacional. En este aspecto, Alcorcón no ha sido una excepción. El 3 de febrero de 1995 se localizaron dos obuses de la Guerra Civil, totalmente intactos y sin haber explotado, durante las obras para la construcción del barrio de Parque Oeste. Más de dos décadas después, el 8 de abril de 2016, la Policía Municipal de nuestra ciudad encontró un obús sin carga en el lago del Parque Mayarí.